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HEMEROTECA
EL GOBIERNO Y LAS LENGUAS DE ESPAÑA
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20080817 El gobierno y la lengua española. Francisco Rodríguez
Adrados. De las Reales Academias de la Lengua y de la Historia Paro aquí, callo. Pero no termino. El pasado 12 de julio -y de ello habló ABC- hice una propuesta a la Academia Española: que se dirigiera al Gobierno pidiéndole que insistiera ante las Autonomías en que «cualquier ciudadano español y en cualquier lugar de España y en cualquier circunstancia estuviera autorizado a usar la lengua común española y a ser contestado en la misma». Tras tres jueves de intenso debate, mi propuesta no fue aprobada. Que había que hacer algo, decían algunos, pero quizá la Academia no era el órgano adecuado y aquello era peligroso, que la Academia había sido atacada hace no sé si 15 años por un escrito semejante.
Domingo, 17-08-08
CUALQUIERA que lea las informaciones procedentes del
Gobierno, leerá mucho de muchas cosas, pero menos de los
problemas que a la lengua española crean ciertas
Autonomías. Pero, inevitablemente, el nombre de España,
que se prefería sustituir por eufemismos, se va
filtrando en el público. «España» y no otra cosa gritan
los futboleros, los del tenis y los demás. Y un
Manifiesto que ha tenido merecido eco (le auguro más)
habla sin complejos de «la lengua común de España». Esto
empecé a decirlo yo hace tiempo, en vez de «lengua
oficial»: es oficial porque es común.
Toda gran nación tiene una lengua común, del origen que
sea. He escrito un libro sobre esto. La nuestra es el
español. Pero al Manifiesto los medios oficiales y
políticos le han prestado el silencio. El público, mucha
atención.
Los hechos son innegables. Cada día aparece en los
medios más información sobre los que se resisten a que
sus hijos estudien en vasco y los envían a Francia,
sobre las nuevas leyes catalanas, sobre las multas por
anunciar en español, sobre el tener que chamullar el
catalán o el gallego para opositar aunque sea a lo más
ínfimo. Y se publican cada día estadísticas sobre el
rebaje del nivel de la enseñanza, sobre que más del 50
por ciento querrían que se centralizara. Sobre el
increíble retraso del Tribunal Constitucional. Etc.,
etc.
Esto ya lo sabíamos o imaginábamos, pero era como el rey
que no tenía camisa, ahora se le hacen fotografías de
todos modos. Salen en ellas aspectos no solo míticos,
también económicos y políticos del asunto. Doscientos
millones para el eusquera, hablado por el 11 por ciento
de la población. Concursos a plazas de médicos quedan
desiertos, por ejemplo, en Cataluña: los profesionales
de fuera no quieren ir. La discriminación del español ha
creado un problema para todos.
Gravísimo problema, mucho más que el de que Chaves se
cabree o bromee. Y llevamos ya muchos gobiernos que nada
hablan de él, Esperanza Aguirre intentó algo y ya
vieron. «Aquí no pasa nada», es la frase, la usa hasta
la delegada del PP en Cataluña. Y vaya si pasa.
Y hay las guerras entre las lenguas minoritarias. Por
ejemplo, para los catalanistas el valenciano es catalán.
Sí, claro, en el origen, pero no hoy socialmente, lean
nuestro Diccionario. Recuerdo que una vez fui a Palma al
Congreso de la Sociedad Española de Lingüistas y llegué
tarde por eso de los aviones: los catalanistas ya habían
dado de comer a algunos colegas y les habían arrancado
aquello. Yo lo anulé y puse un papelito, que los que lo
quisieran lo firmaran. Íbamos a un Congreso, no a
hacerles propaganda.
Poco después -y olvido otras anécdotas-, yo daba una
conferencia en Mahón, en español y de mis temas. ¡Tuve
más público que Carod-Rovira, que hablaba al tiempo en
catalán y de los suyos! Peor aún, en un informe a la
Academia de la Historia critiqué eso de quitarle a Mahón
su -h- etimológica, pío pío de los catalanistas y sus
seguidores socialistas. No volvieron a llamarme a las
islas. Viva la libertad de expresión.
Paro aquí, callo. Pero no termino. El pasado 12 de julio
-y de ello habló ABC- hice una propuesta a la Academia
Española: que se dirigiera al Gobierno pidiéndole que
insistiera ante las Autonomías en que «cualquier
ciudadano español y en cualquier lugar de España y en
cualquier circunstancia estuviera autorizado a usar la
lengua común española y a ser contestado en la misma».
Tras tres jueves de intenso debate, mi propuesta no fue
aprobada. Que había que hacer algo, decían algunos, pero
quizá la Academia no era el órgano adecuado y aquello
era peligroso, que la Academia había sido atacada hace
no sé si 15 años por un escrito semejante.
Tampoco fue rechazada mi propuesta: sólo aplazada, quedó
para octubre, ya oirán hablar de ello. No retrocedo. Fue
lástima que el honor que yo ofrecía a la Academia, ser
la primera, quedara entre dudas. Sí, todo es peligroso
en la vida si se quiere hacer algo. También es peligroso
no hacer nada. Veremos. El ambiente del español mejora a
ojos vistas. Llegará el momento en el que el Gobierno o
las Cortes o el Constitucional o el Defensor del Pueblo
o las Academias o quien sea tendrá que hacer algo en una
situación intolerable, única en el mundo. Sería
deshonroso lo contrario. Esperemos a octubre.
Tantos españoles parece que nada quieren saber de
España. «Es demasiado tarde», me dijo alguien. Pero algo
va cambiando, nunca es tarde para las cosas justas. Para
decir la verdad. «Amigo es Platón, más la verdad», dijo
Aristóteles.
España, la España de romanos y godos y cristianos y de
la nación moderna se ve mejor cuando salimos fuera.
Desde América, incomprensible sin España, como ésta lo
es sin ella. Ahora mismo acabo de ver en ella nuestro
lujoso románico, llevado desde Segovia y otros sitios,
en The Cloisters. Y España se ve en Países Bajos. Y en
Italia, Grecia, donde están nuestras raíces. Y en
cualquier sitio a donde van nuestros futboleros,
nuestros mejores embajadores hoy.
Vengo de la isla de Samos, en el Egeo: los samios
fueron, con Coleo, en el 638 a. C. si no recuerdo mal,
los descubridores de España. Vinieron luego griegos,
romanos, los demás: por todo Oriente están Trajano,
Adriano y tantos otros. Pues bien, un samio que se había
movido por Tartesos dedicó a Hera, la diosa guerrera
(tampoco estas son invento nuevo) un peto de caballo en
bronce con Gerión, el monstruo de las tres cabezas,
vencido por Hércules, se puede ver en el Museo. Por
Hércules, el que levantó las Columnas y sostuvo el
cielo, el que se llevó, golosamente, no sólo las vacas
de Gerión, también las manzanas de oro del jardín de las
Hespérides.
O sea: griegos y romanos, hicieron de nosotros una
nación. Esa nación existe.
Pero es mal tratada como tal nación. Porque no sólo
tiene, junto a otras lenguas particulares, muy dignas de
respeto, una lengua general maltratada, igual que su
literatura, siempre en rebaja. También tiene una
historia. Y una tradición, todo maltratado en los planes
de enseñanza. Vean, vean lo que escribí en ABC en marzo
de 2007 sobre el plan que expone el BOE para la ESO. Las
cosas importantes hay que repetirlas.
No hay propiamente en esos planes Historia de España.
Hay cosas generales, pero no la unidad de España bajo
los godos, ni la invasión musulmana, ni la reconquista.
Ni una visión clara de su unificación bajo los Reyes
Católicos ni del papel de España al lado del Imperio
Romano-Germánico, ni apenas de la conquista de América.
Todo vago, confuso, lejano. Parece como si nuestro país
sienta vergüenza. Hay que salir fuera, mirar desde
fuera, para saber lo que fue y significó España,
significa todavía. Porca miseria.
Y no voy a abrumarles con mi gran tema en ABC: el tema
de las lenguas clásicas, que formaron nuestra cultura y
la de Europa y que, desde el 70, van en picado con unos
y otros gobiernos. Ya los partidos ni las citan.
Resistimos, tenemos a nuestro lado gente entusiasta,
siempre es posible un cambio que ponga las cosas en su
sitio. Ahora, cuando voy a Múnich a una reunión sobre el
Thesaurus, la gran empresa latina internacional, casi
callo por vergüenza.
Y en tanto aquí seguimos haciendo, entre otras cosas, el
Diccionario Griego-Español, el más grande y al día del
mundo. Para el futuro y para todos, intentamos no perder
la esperanza.
Algún remedio llegará. El más urgentemente necesario,
ahora, es el que está pidiendo a gritos la lengua
española. En favor de todos. Sus obcecados, arbitrarios
enemigos, son los que más tienen que perder.
FRANCISCO RODRÍGUEZ ADRADOS
de las Reales Academias Española y de la Historia
http://www.abcdesevilla.es/20080817/opinion-enfoque/gobierno-lengua-espanola-20080817.html
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