Eduardo
García Enterría, ayer, en
Cantabria. ANDRÉS FERNÁNDEZ
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Al cántabro Eduardo García
de Enterría la aprobación del Estatuto de
Cataluña le parece «un disparate». Jurista
excepcional, sus informes influyeron
notablemente en la aprobación de la Constitución
Española y, fundamentalmente, en el
reconocimiento de los derechos fundamentales de
los ciudadanos ante las administraciones
públicas. Por ello, no comprende la falta de
consenso en la aprobación de la reforma catalana
y afirma que su primera consecuencia ha sido el
alto al fuego permanente de ETA. El catedrático
impartió ayer una conferencia en la Universidad
de Cantabria.
-Usted, que actuó como asesor de distintos
gobiernos democráticos españoles en materia
constitucional y autonómica, ¿cómo ve la
aprobación del Estatuto?
-Mi opinión no es muy distinta a la del resto
del mundo. Creo que cojea por muchos lados y que
no soporta el canon de validez constitucional en
muchos de sus aspectos. Lo que me parece más
sorprendente es que el Gobierno haya prescindido
del consenso con el que se configuró la
Constitución. Al no tener mayoría absoluta ha
tenido que pactar con minipartidos y ceder a sus
exigencias.
-¿Qué es lo que menos le gusta de la norma
catalana?
-Hay cosas que me parecen un auténtico
disparate. Me ofende, por ejemplo, que insistan
en que Cataluña es un Estado. No lo ha sido
jamás. Tendrían más títulos Aragón, Valencia o
incluso Baleares que en su momento fueron
reinos, pero Cataluña nunca lo fue. Otra cosa
que no entiendo es que basen sus exigencias
nacionales en la existencia del idioma. En todo
el mundo habrá unos siete mil idiomas y desde
luego no existen otros tantos estados. Una de
las cosas que demuestra que el Estatuto es una
completa tontería es que en principio reconocían
una realidad nacional al Valle de Arán porque
tiene una lengua distinta. ¿Pero Dios mio, si es
como el Valle de Liébana! Espero que el Tribunal
Constitucional lo eche para atrás, aunque lo
tiene difícil.
-¿Cree que esta norma puede tener consecuencias
en otras comunidades autónomas?
-Claro, ya las está teniendo. El secreto de la
tregua de ETA está precisamente en la aprobación
del Estatuto. Es una llamada de atención, es
como decirles a los terroristas que no hay
necesidad de matar a nadie porque negociando se
puede conseguir todo.
-Entonces, no se cree el alto el fuego...
-Apoyo todo lo que conlleve a la desaparición
del terrorismo, pero temo que esta tregua esté
condicionada a la consecución de la
autodeterminación. Y no lo digo yo. Lo dicen los
nacionalistas cada día y hasta Ibarretxe, que ve
una nueva posibilidad de replantear su plan.
-Usted siempre ha sido muy crítico con los
nacionalismos
-Es que no los entiendo. Nunca he comprendido
esa aspiración a ser un 'estadito' de nada. Es
como si el ideal de las naciones fuese ser
Lituania y no Francia, Alemania o España. Me
parece que los nacionalismos son artificiosos y
una fuente de problemas.