| 14 de Febrero de 2006 |
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| Fotografía tomada de la
televisión, en un momento del debate emitido
ayer en TV3. - E. FORTUÑO |
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Intenso debate entre representantes
aragoneses y catalanes sobre el litigio
Defendieron unas tesis muy discrepantes entre sí en torno a
la devolución de las piezas
GRAUS.- Cuatro representantes altoaragoneses,
tres de ellos ribagorzanos, y otro del Gobierno de Aragón,
participaron ayer en un debate en TV3 sobre la devolución de los
bienes eclesiásticos depositados en el Museo Diocesano de
Lérida. Incluido en el programa matinal de la televisión
catalana “Els Matins”, el debate contó con la presencia por
parte aragonesa del viceconsejero del departamento de Educación
Cultura y Deporte del GA, Juan José Vázquez; los alcaldes de
Monzón, Fernando Heras; Graus, Ramón Miranda, y Santaliestra,
Javier Mur, y el periodista grausino Rafael Bardají, quienes
defendieron las tesis aragonesas frente a un bloque catalán que
desvirtuó sistemáticamente los decretos de la Santa Sede y
permaneció inamovible en sus teorías sobre la dudosa propiedad,
en el marco trazado por la propia cadena que, desde el
principio, vetó cualquier paralelismo con la devolución de los
archivos de Salamanca.
El alcalde de Monzón se mostró exquisito agradeciendo el
mantenimiento de las piezas durante estos años al Obispado de
Lérida, antes de recordarles el decreto de 1998 en el que Roma
ordena la devolución de las piezas a Barbastro-Monzón,
ratificado el pasado septiembre, y contra el que se han
interpuesto “nueve recursos, uno más de súplica y todos ellos
perdidos”, precisó. Al igual que Ramón Miranda, aludieron al
Concordato y abogaron por circunscribir este asunto a la
iglesia, como apuntó el representante del GA, quien indicó que
hay que “mantenerlo dentro del proceso canónico”. El bloque
aragonés también anduvo unido en cuanto a la propiedad de las
piezas, puesta en duda en todo momento del lado catalán y, en
este sentido, Rafael Bardají fue tajante al afirmar que, cuando
se produjo la segregación de las parroquias aragonesas del
Obispado de Lérida y pasaron a integrarse en el de Barbastro-Monzón,
“pasaron las almas y no las obras, pero -añadió- Roma locuta,
causa finita”. En representación de la Plataforma ciudadana
Emigrarte, Javier Mur aportó un testimonio muy ilustrativo
recordando que “las piezas fueron pagadas por los vecinos de sus
lugares de origen, como el altar mayor de Santaliestra, que yo
aún recuerdo. Desde el púlpito, nos dijeron a los feligreses que
se lo llevaban a arreglarlo a Lérida y hasta el día de hoy”,
concluyó. Vázquez, Miranda y Heras hicieron un llamamiento al
diálogo entre territorios con una estrecha relación en todos los
ámbitos, sin que los interlocutores catalanes se dieran por
aludidos. Tan sólo el alcalde de Lérida, Ángel Ros, abogó por
dialogar recordando la carta enviada por Maragall a Marcelino
Iglesias, criticada por sus paisanos presentes como una muestra
de debilidad.
El resto de los contertulios catalanes se parapetaron frente a
las tesis aragonesas en “un diálogo de sordos”, dijo Bardají
tras la emisión, amparados por la óptica que la cadena dio al
debate exponiendo como consigna de partida los “nulos
paralelismos entre los papeles de Salamanca y los bienes
eclesiásticos porque la propiedad en los archivos en aquel caso
estaba clara”. En este sentido, se pronunció en el reportaje
introductorio la directora del Museo Diocesano de Lérida, Montse
Macià, quien llegó a decir que la comparación era “muy injusta e
intolerable”. Partiendo de esta base, destacaron las múltiples
intervenciones del profesor de Derecho Canónigo de la
Universidad de Barcelona, Josep Casanova, así como la vehemencia
en contra de la devolución de los directores de los diarios
leridanos La Mañana, Josep Ramón Corral, y el Segre, Joan Cal.
Elena FORTUÑO |
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