La
personalidad intelectual de
Alonso Zamora Vicente está
marcada por la sencillez con la
que trataba los grandes asuntos
de la vida y con el singular
sentido común con el que veía y
hacía ver los problemas de la
ciencia y lo cotidiano.
Hoy podemos decir que ha
fallecido el último discípulo
directo de los grandes maestros
del Centro de Estudios
Históricos. Formado en un
colegio institucionista fue
Alonso Zamora Vicente compañero
en el bachillerato y en la
facultad de letras de Madrid de
Camilo José Cela, amigo
entrañable suyo a quien apreció
toda la vida. En sus tiempos de
estudiante trabajó con Tomás
Navarro Tomás, el fonetista, en
el Centro de Estudios
Históricos, mientras se
ultimaban las encuestas del
Atlas Lingüístico de la
Península Ibérica.
Durante la guerra civil estuvo
muy cerca de su maestro
científico en la labor de
rescate de los cuadros del Museo
del Prado, en su calidad de
soldado en guerra. Al finalizar
la contienda, desde Barcelona y
a través del Pirineo francés
regresó a España y junto con
Ramón Menéndez Pidal, Dámaso
Alonso y Rafael Lapesa iniciaron
el largo recorrido del exilio
interior de España. Gracias a
los ánimos de Dámaso Alonso se
inició en los estudios
dialectológicos con la
investigación El habla de Mérida
y sus cercanías, ganada la
cátedra de lengua y literatura
española del Instituto de
Mérida, ciudad en la que residió
durante dos cursos escolares. En
su estancia extremeña recopiló
materiales sobre Gabriel y Galán
y Luis Chamizo que publicaría
más tarde en diversas revistas.
Se traslada al instituto de
bachillerato de Santiago de
Compostela donde inicia su
carrera universitaria en la
Cátedra de Filología Románica de
esa Universidad y estudios
fundamentales sobre el gallego
hablado.
En la Universidad de Salamanca
inciará estudios sobre el habla
pastoril de Juan del Enzina y
con su traslado a Buenos Aires
conoce los entresijos del acento
porteño y de su rehilamiento. En
esta ciudad fundó la revista
Filología y contribuyó a que el
dialectólogo alemán Fritz Krüger
fuera contratado en la
Universidad de Mendoza
(Argentina) donde coincidió con
el filólogo Juan Corominas que
redactaba en colaboración con su
hermana el diccionario
etimológico hispánico.
A la vuelta a España a primeros
de los años cincuenta Zamora
Vicente se revela como escritor
de cuentos y colaborador de la
revista Ínsula que dirige José
Luis Cano. En estos años se
dedica a la investigación de la
obra literaria de Lope de Vega,
da a conocer la primera edición
del manual de Dialectología
Española y renueva la visión de
Valle-Inclán con varios estudios
sobre la obra del escritor
gallego. Inicia su labor como
Secretario Perpetuo de la Real
Academia de la Lengua Española
dirigiendo su Boletín y se
embarca en la edición y
redacción junto con su esposa
Maria José Canellada del
Diccionario Manual e ilustrado
de la Lengua Española. Presenta
años antes una adelantada visión
de la novelística de Camilo José
Cela y coetáneos. A la Real
Academia de la Lengua Española
dedicó varios años de su vida
compilando la mejor historia de
esa institución.
Por error se ha divulgado que
era poeta de versos, sirva la
errata para definir su vida como
un poeta en el sentido
etimológico de la voz, el que
hace, el que escribe. Zamora
Vicente ha sido un poeta
etimológico, toda su vida,
haciendo, trabajando,
escribiendo, viajando,
sintiendo... Zamora Vicente es
un escritor singular que
dominaba numerosos registros del
lenguaje, desde el artículo
periodístico al registro de
narrador de cuentos y novelas,
sin olvidar el lenguaje
científico convertido en placer
para su lector. Zamora Vicente
ante todo fue un gran
conversador y al mismo tiempo un
extraordinario lector y oyente
de lo que se decía y escribía a
su alrededor.
Su relación con Extremadura fue
intensa al conocer a sus gentes
y a sus hombres ilustres. Amigo
personal del pintor Godofredo
Ortega Muñoz y admirador de
Timoteo Pérez Rubio. Amigo de
Enrique Segura y del escritor
Manuel Pacheco. Amigo de Marino
Barbero Santos y de tantos otros
extremeños que guardan cartas
suyas como tesoro literario.
Extremadura ha sido generosa con
Alonso Zamora Vicente. Nombrado
académico de honor de su Real
Academia y Doctor Honoris Causa
de su universidad, y la
Asociación APLEX 'Patrimonio
Lingüístico Extremeño' le
distinguió con el título de
Socio de Honor en el Primer
Congreso Internacional APLEX
2004.
Descanse en paz mientras las
futuras generaciones de
extremeños se forman en la
Fundación Biblioteca Alonso
Zamora Vicente donde se
encuentran catalogados y a
disposición de los estudiosos y
público interesado los libros
que fueron su biblioteca
particular de investigador,
escritor y académico.
Antonio Viudas Camarasa es
presidente de la Asociación
Cultural 'Patrimonio Lingüístico
Extremeño'