POR ROBERTO PÉREZ
ZARAGOZA. Aragón entra en la idea de los «Països
catalans» del nacionalismo. Una parte del suelo
aragonés, sus comarcas orientales, limítrofes
con Cataluña, llevan años en la órbita de acción
directa o indirecta de CiU y ERC. ABC desveló
esta semana que la Generalitat, desde la
conselleria del republicano Josep Bargalló,
concedió el año pasado 40.000 euros a la «Institució
Cultural de la Franja de Ponent», con sede en
Calaceite (Teruel), entidad catalanista en suelo
aragonés, en cuyo seno tiene cabida el mensaje
de la incorporación de las cuatro comarcas
orientales de Aragón a Cataluña y que, por
ejemplo, está desarrollando una campaña en
contra de que se cumpla la sentencia del
Vaticano que ordena la devolución de obras de
arte aragonesas por parte de Lérida a la
Diócesis de Barbastro-Monzón (Huesca).
Esto es sólo un capítulo más en una trayectoria
de años, en la que el nacionalismo catalán ha
ejercido y ejerce su actividad de alguna forma
en esta parte de Aragón.
El problema no es la lengua. En estos
municipios, desde hace siglos, se habla catalán.
El problema radica en otra realidad: para el
nacionalismo, lengua se identifica con
territorio y con nacionalidad. De ahí que las
comarcas aragonesas de La Litera, Ribagorza,
Bajo Cinca y Matarraña -suman unos 50.000
habitantes- sean consideradas por el
nacionalismo catalán como parte de su espacio
natural.
La intención del lenguaje
El lenguaje es coincidente. ERC, CiU, la propia
Generalitat en sus documentos oficiales desde
hace años y la plataforma antes citada, con sede
en Calaceite, hablan de estas comarcas
aragonesas como Franja de Ponent. La
intencionalidad también es clara. El poniente lo
es sólo para Cataluña. Si además es una franja
de su poniente lo es, por tanto, de Cataluña.
Para Aragón, las comarcas orientales, son su
levante.
ERC, en su idea del independentismo de la nación
catalana, incluye a estas cuatro comarcas. La «Institució
Cultural de la Franja de Ponent», financiada por
la Generalitat, sigue el discurso. Aunque
acurrucado bajo el paraguas de la actividad
cultural, esta plataforma lanza mensajes claros.
Por ejemplo, habla de la «escisión» que
sufrieron los municipios aragoneses que, en
1995, dejaron de depender de la Diócesis de
Lérida y pasaron a la de Barbastro-Monzón.
Para esa entidad catalanista, estas comarcas
están «bajo administración» aragonesa. Para
ella, el paso de esos municipios a la Diócesis
de Barbastro-Monzón supuso arrancarlos de su
«territorio histórico», es decir, de Lérida; es
decir, de Cataluña.
Las subvenciones de la Generalitat
Representantes de la turolense «Institució
Cultural de la Franja de Ponent» han comparecido
en el Parlamento catalán para hablar de cómo se
encuentra la lengua catalana en esta parte de
Aragón. ERC presentó una denuncia ante la Unión
Europea por la supuesta «discriminación» del
catalán en Aragón.
Las subvenciones de la Generalitat para apoyar
acciones catalanistas en estas comarcas de
Aragón no han faltado. A la ya citada de 40.000
euros concedida por la conselleria de Bargalló
el año pasado se suman otras. ABC ha localizado
más en las bases documentales de la Generalitat.
A finales de 2004, concedió 20.000 euros al
«Casal Jaume I de les Terres de Ponent», para el
«desarrollo de diversas actividades culturales
en apoyo de la lengua y la cultura catalanas en
la Franja de Ponent». A la misma entidad, le
concedió otros 3.000 euros a finales del año
pasado, para una «exposición itinerante sobre la
situación del catalán en la Franja de Ponent».
Y, por ejemplo, en 2003, la Generalitat financió
con 2.800 euros la edición del CD-Rom «Bases de
datos de las comarcas de Lérida y la Franja de
Ponent», como material universitario. En el
presente año, la Generalitat también ayuda a la
«Institució Cultural de la Franja de Ponent»
para la proyección de cine en catalán en estos
municipios orientales de Aragón.