Francisco RODRÍGUEZ SÁNCHEZ (BNG)
Señor presidente del Gobierno, especialmente en el
último año asistimos a un duro debate sobre la
estructura institucional del Estado español. Se centra
en si existen varias naciones dentro de él o solo una.
El debate se produjo con motivo de la elaboración de
nuevos estatutos de autonomía, de forma muy viva con el
salido del Parlament de Catalunya. Por vez primera en
veinte años tenemos ocasión de analizar y aclarar en el
terreno ideológico y político lo que es una nación y lo
que es un Estado. En definitiva, hablamos sobre la
posibilidad de adaptar el Estado español a su carácter
plurinacional, pluricultural y plurilingüe. Sin embargo,
no es fácil clarificar en vez de confundir y dialogar y
acordar en vez de amenazar, intimidar e imponer, si
tenemos en cuenta la reacción visceral, intolerante y
prepotente, cuasi imperial, que emana todavía hoy de la
estructura de poder en la que se fundamenta eso que
llaman indisoluble unidad de la nación española, patria
común e indivisible de todos los españoles; dicho de
otra manera, del carácter centralista del Estado
español, pese a las apariencias. Topamos con el poder
mediático, el poder económico, el Poder Judicial, el
militar, el institucional, el religioso, el ideológico
cultural, académico, que tienen como centro Madrid. En
cierta manera, recuerda la situación vivida en los
tiempos de la II República a raíz de la presentación y
aprobación del Estatuto de Cataluña en las Cortes. Como
explicaba Castelao: (Continúa su intervención en
gallego, cuyo texto, que entrega al "Diario de Sesiones,
dice lo siguiente: E forzoso recoñecer que se
alporizaron os odios –vellos e novos- contra Catalunya e
os primeiros gobernantes da República, porque o Estatuto
Catalán aparecía como un privilexio irritante, concedido
por medo ás rexións separatistas.) Diríamos hoy que el
odio se agita desde la tesis de que se rompe España y
desde la negación absoluta e inquisitorial de la
diversidad nacional y de los derechos que le son
inherentes. Se pasó de atacar un sistema de financiación
que pretendía territorializar todos los tributos, contar
con una agencia tributaria propia, la participación
pactada en los gastos del Estado y un fondo de
solidaridad, es decir, una verdadera autonomía fiscal y
financiera, acusándola de egoísta e insolidaria, a
concentrar toda la artillería contra la consideración de
Cataluña como nación y de su lengua como idioma
prioritario y propio del país con el mismo estatus legal
que el castellano. En estas estamos, en la negación de
realidades empíricas incuestionables y de derechos
humanos fundamentales. Los poderes que se presentan como
pilares de la unidad de España no renuncian a mandar en
ella desde Madrid. No conciben ni soportan un reparto
plural y compartido del poder, de la soberanía política.
No admiten ni siquiera la consideración de que las
instituciones de autogobierno actuales sean la expresión
de la voluntad política de las sociedades que
representan y que haya que respetarlas y tenerlas en
cuenta, concepción en la que usted, señor presidente, se
mueve en principio.
Como representante del BNG quiero recordar qué era
para Castelao lo más viejo, más negro y más podrido de
la España centralista: el militarismo, que se considera
siempre herido en sus sentimientos patrióticos; el
clericalismo, que se considera herido en sus
sentimientos religiosos, y el semifeudalismo o cierto
tipo de capitalismo, que se considera herido en sus
intereses. Nosotros podríamos añadir la prepotencia
corporativista y antidemocrática de una parte del Poder
Judicial. Resulta llamativo el paralelismo entre el
esfuerzo de democratización del Estado y su adaptación
al pluralismo y la diversidad que lo sustenta. Esta es
una enseñanza incontestable de la experiencia política
que estamos viviendo.
Va siendo hora de que se asuma un Estado español
realmente plurinacional, realmente democrático, basado
en la relación entre iguales. Es este el modelo de
Estado que no se quiere aceptar por aquellos que nos
hablan continuamente de unidad, igualdad y solidaridad,
mientras los resultados de su política son: el
sometimiento, la desigualdad y la amenaza. Señor
presidente, parece que frente a una concepción
autonomista concebida como gestión administrativa
descentralizada, muchas veces encubridora de un
tradicional y furibundo centralismo, no se levanta a
nivel estatal y con la misma relevancia un modelo de
Estado que opte por la plurinacionalidad, el
autogobierno de las naciones y su relación igual, sin
miedo a compartir el poder que se fundamente en su
soberanía. Entre una Constitución española agitada de
forma sacralizada como texto inmutable y sus lecturas
posibilistas para justificar concesiones limitadas o
puntuales es difícil que se abran paso cambios
cualitativos, aquellos que conducirían a un verdadero
Estado federal o confederal. Se actúa con criterios de
coyuntura, incluso cuando hay el deseo de integrar y no
excluir como es su caso. Así es muy difícil construir
sobre bases de igualdad e incluso existe, señor
presidente, el peligro de que su discurso sobre la
diversidad, el pluralismo y el diálogo contrasten o
palidezcan frente a la práctica de la centralización de
competencias a través de la legislación y las normas del
Estado: proyectos de ley de Régimen Local, de
Discapacidad, de Radiotelevisión Española, de política
de vivienda, de intentos de reformar la Ley Electoral,
de competencias sobre la formación continua, y podríamos
enumerar muchos más. Le decimos todo esto porque
reconocemos su empeño en comprender el carácter
plurinacional del Estado e incluso su disposición a que
las lenguas que no son el castellano tengan un verdadero
estatus de oficialidad en sus territorios, empeño y
disposición que están condicionados por el poder
dominante y por la visión que el conjunto del Estado y
del papel que cada nación juega dentro de él tiene el
principal partido de la oposición y una buena parte de
la fuerza política que sustenta a su Gobierno. De esta
forma el actual debate y su plasmación reivindicativa se
encuentra con límites que no deberían imposibilitar
avances reales para todos y en concreto para Galicia.
Concretamente su política de integración y diálogo para
lograr la paz en Euskadi no puede fracasar por presión
de poderes y sectores inmovilistas e intransigentes.
Recientemente, ha hablado usted del valor estratégico
de Andalucía para España, coincidiendo con el señor
Rajoy en tal apreciación constataron su importancia para
la vertebración institucional del Estado. Galicia es una
nación diferente, con su lengua y su trayectoria
histórica cultural específica, con sus problemas
socioeconómicos peculiares. Para el Estado español es
marginal, siempre sometida a estrategias que no la
benefician. Por esto mismo Galicia es objetivamente la
más interesada en cambiar la estructura del Estado, la
concepción de unidad, igualdad y solidaridad en que se
fundamenta. Tenemos grandes dificultades para avanzar a
causa de muchas políticas del Estado y de la Unión
Europea. Desde 1995 hicimos un gran esfuerzo
reivindicativo a favor de la modernización de la red
ferroviaria de Galicia. Así conseguimos aparecer en el
mapa de los planes del Gobierno español en el 2000.
Desde entonces hemos avanzado algo en la práctica, pero
distamos mucho de recibir un trato no discriminatorio.
Todavía domina la propaganda frente a los hechos. La
lentitud caracteriza la ejecución de obras. No hay una
planificación creíble. El eixe Atlántico A Coruña-Vigo
iniciado en el año 2000 no estará a este paso concluido
hasta el año 2010. Estamos hablando de 10 años para un
recorrido de 160 kilómetros, un corredor de alta
rentabilidad económica colapsado por el tráfico. Por
supuesto, A Coruña-Ferrol y Vigo-Frontera Portuguesa del
Vigo Baixo (¿) no salen de la fase pendiente de
declaración de impacto ambiental y de estudio
informativo respectivamente. Se desatascó hace
exactamente un mes gracias a la presión política el
itinerario Ourense-Lubián, pendiente de la declaración
de impacto ambiental. Sin embargo, no hay una
planificación de inversiones plurianuales ni horizontes
temporales creíbles para estos corredores que son
prioritarios. Necesitamos veracidad, compromiso y
responsabilidad. Los presupuestos para el año 2006
apoyados por el Bloque Nacionalista Galego, después de
introducir algunas modificaciones, significaron un
avance. Por primera vez se nos destinó el 8 por ciento
del total estatal para infraestructuras terrestres, 600
millones de euros para el ferrocarril. Sospechamos que
no se invertirá todo lo que presupuestado.
Las distintas iniciativas parlamentarias, aprobadas
incluso en este mismo debate del año pasado, para
mejorar los servicios regionales y de largo recorrido de
Galicia se incumplen sistemáticamente. El nuevo Gobierno
de Galicia está empeñado en la restauración de nuestra
base agraria, en una política forestal planificada, que
no sea monocultivo de eucalipto, para celulosas. No
renuncia a contar con un grupo lácteo propio en
consonancia con la importancia del sector, más de un
tercio de la producción total del Estado. Necesita
colaboración en relación con este sector estratégico, no
discriminación y rutina por parte del Gobierno central.
Nos desmoraliza ver que, en un momento de gran
demanda mundial de construcción de buques, un astillero
de grandes dimensiones como el Navantia-Fene sigue un
proceso de desmantelamiento inexorable, sin carga de
trabajo propia, reducido a una subcontrata de bloques
para las fragatas F-100 de Navantia-Ferrol, excluido de
la construcción civil, sin horizonte clarificado alguno.
Se da la paradoja, sarcástica, de que un astillero
privado de la ría de Vigo, por falta de capacidad en sus
gradas, subcontrata la construcción de cascos de
quimiqueros a Navantia para hacerlos no en Fene,
excluido por una prohibición política, sino en Puerto
Real, a considerable distancia, y es dinero de la Xunta
el que avala los contratos. Está clara la opción
estratégica del Gobierno.
Nuestra lengua necesita otro estatus de oficialidad
que sitúe sus derechos al mismo nivel que el castellano.
Sin entrar a valorar los deberes, carencias y dejaciones
internas, está claro que necesitamos otro comportamiento
de la Administración central. Dificultades para casarse
en gallego, para galleguizar el nombre, para restaurar
la forma original de los apellidos, para la
documentación con destina al registro de la propiedad o
mercantil, para desarrollar las causas y procesos
judiciales. No es de recibo que, después de 20 años, la
Administración General del Estado todavía reproduzca
topónimos de Galicia deturpados, deformados, no los
oficiales y originarios; que se desprecie o dificulte el
uso del gallego para todas las actividades en empresas
públicas, como Navantia, en nuestro territorio; que la
Delegación del Gobierno se apresure a llevar a los
tribunales normativas del uso del gallego en las
corporaciones locales acordes con la legalidad vigente;
que el gallego, pese a reiteradas promesas positivas,
siga excluido de la página web de la Agencia Tributaria.
Es un derecho humano elemental. No queremos seguir
viviendo como extranjeros en el propio país.
La ficción de la igualdad que nos predican los
defensores del statu quo se desmiente, en el caso de
Galicia, fácilmente. La remuneración salarial bruta
media gallega, en 2004, está a una distancia de 9,3
puntos de la declarada a nivel estatal. En el quinquenio
2000-2004 emigraron al resto de España 85.850 gallegos,
jóvenes, muchas veces con alta y buena formación. Entre
2001 y 2005 perdimos 29.272 habitantes, mientras el
Estado español ganaba 2.991.688. En 1900 representábamos
el 10,64 por ciento de la población del Estado y en
2005, el 6,2 por ciento. Madrid pasó del 4,16 al 13,52
en el mismo periodo, un macrocentro de riqueza e
inversiones. Pasamos de representar el 6,30 del PIB
español en 1980, al 5,6 en 1994 y el 5,08 en 2005.
Necesitamos políticas de equilibrio territorial reales,
no declarativas.
El mercado de trabajo, señor presidente, refleja que
Galicia significaba en 1980 el 8,8 de los activos del
Estado, el 9,3 de los ocupados y el 4 por ciento de los
parados; en 2006 representa el 5,9 de los activos y de
los ocupados, pero el 6,6 de los parados, una evolución
contradictoria con la del Estado. La realidad es que el
diseño político y la forma de funcionamiento de la
economía provocan fenómenos demostrativos de que
seguimos en un Estado centralista. Según el informe de
la Agencia Tributaria 2003, el 47,5 por ciento de la
recaudación tributaria se atribuye a Madrid; sin embargo
su PIB significaba solo el 17,4 por ciento. Ya se ve que
ser capital del Estado tiene muchas ventajas, no solo un
elevadísimo aparato político, sino la localización de
las sedes de importantes empresas cuyos centros
productivos operan en otras partes del Estado, y
concretamente en Galicia. Por eso, el modelo de
financiación es clave para instaurar la transparencia,
la autorresponsabilidad y la relación entre iguales.
El nuevo modelo que se nos quiere aplicar es
continuista con el anterior del Partido Popular. Su
Gobierno -es cierto- está más abierto a debatir algunas
cuestiones de tipo sociolaboral, pero falta decisión
para enfrentar problemáticas derivadas de incuria e
irresponsabilidad de la Administración pública y de las
empresas. Ahí están los afectados por la abestosis, por
silicosis -canteras de granito- o aquellos que realizan
actividades peligrosas –los bomberos-. Hay que asumir
claramente las indemnizaciones, las jubilaciones
anticipadas, los coeficientes reductores, los cuidados
médicos adecuados y las oportunas declaraciones de
enfermedad profesional en cada caso. La inspección de
trabajo necesita un marco legal más descentralizado y
prescriptivo para garantizar seguridad y salud en el
trabajo. Falta mucho por andar en el caso de los
siniestros en el mar. Da la sensación de fatalidad, de
destino trágico de los hombres, pero la verdad es que se
conjuga un inapropiado funcionamiento de salvamento
marítimo, del sistema mundial de socorro con las
deficiencias técnicas de los barcos, la falta de
formación de las tripulaciones, la precariedad y la
falta de auxilio en el mar: O’Bahía, Siempre Casina,
Dinis, entre otros.
Galicia, señor presidente, no está ajena a la
dialéctica política mundial. Muchos pueblos aspiran a
cambiar las relaciones de poder y de dominio que
padecen. El Bloque Nacionalista Galego aplaudió su
decisión de retirar las tropas de Irak porque formaban
parte de un ejército de ocupación agresor y anulador de
la soberanía del pueblo iraquí y de su derecho a un
futuro libre. Vemos con preocupación que se envíen
progresivamente más tropas a Afganistán, presentándolo
como labor humanitaria cuando objetivamente se incardina
en los diseños imperiales de los Estados Unidos: control
del epicentro petrolífero del mundo e intimidación a
otras potencias. Celebramos que no haya caído en una
posición beligerante con Bolivia, Venezuela o Cuba.
Mejor optar por el diálogo y por el respeto de
decisiones políticas soberanas.
Acabo ya, señor presidente. En este mundo complejo y
difícil, el Bloque Nacionalista Galego considera, señor
presidente del Gobierno, que se necesita un avance
cualitativo en la estructura institucional del Estado
español: más justicia social y mayor sensibilidad,
atención y diálogo entre iguales con Galiza, dicho en su
forma originaria y gallega: Galiza.
José Antonio LABORDETA (CHA)
Señor presidente del Gobierno, señorías, creemos
desde Chunta Aragonesista que en los dos años y poco más
que usted lleva dirigiendo el Gobierno ha mostrado
comportamientos que han hecho de España ejemplo de una
sociedad abierta hacia el futuro, ocupando uno de los
primeros lugares en desarrollo de temas sociales, aunque
sus estadísticas de ayer fueron bastante frías, y
enfrentándose a una rémora ideológica a la que le
gustaría que este país se mantuviese en el tedio
continuado que durante unos 40 años nos hicieron vivir.
Quisiera empezar mi comparecencia animándole a usted y a
su Gobierno a que sigan por ese camino de logros
progresistas: detención de trasvase, no a la guerra de
Irak, matrimonios gais, células madre, etcétera. Usted
no se encogió ante los desvaríos catastrofistas que
anunciaban los alegres agoreros de siempre. Por el
contrario, usted y su Gobierno se han embarcado en
futuros esperanzados que esperamos vayan por buenos
caminos para los que, al igual que ha explicado el
portavoz del PNV, también contará con nuestro apoyo.
Este año celebramos el 75º aniversario del
advenimiento de la II República y el 70º en que las
fuerzas políticas de Aragón culminaron el magnífico
trabajo del Estatuto de Caspe. El levantamiento de las
fuerzas reaccionarias de 1936 se llevaron por delante
tantas y tantas esperanzas, ilusiones y personas que
preferimos seguir con la esperanza y no caer en el
amargo rencor de tantos y tantos años de sufrimiento, de
hambre y de injuria cultural. En este momento, en Aragón
está a punto de surgir un nuevo Estatuto, al que
esperamos que las cinco fuerzas que componen las Cortes
de mi tierra den el último esfuerzo, y que con el
consenso de todas se pueda presentar en este mismo
hemiciclo el resultado de una reforma en profundidad del
Estado, que nos dote a los aragoneses de un auténtico
autogobierno con verdadero poder político y financiero.
Esto lo indico porque, así como el gato escaldado
huye del agua caliente o fría, nosotros hemos sufrido ya
en los pocos años de democracia varios revolcones
untuosos(?) y nos gustaría que esta vez, bajo su
Gobierno, la desilusión no nos llevase a la amargura de
sentirnos maltratados.
Desde Chunta Aragonesista queremos este nuevo
estatuto de autonomía para mejorar las condiciones de
nuestra sanidad, con largas listas de espera, de nuestra
educación, de nuestro tejido empresarial y productivo,
para proporcionar una buena asistencia social a los más
desfavorecidos, un estatuto para proteger nuestras
montañas y no arrasarlas, con una política de turismo y
de la nieve sostenible; proteger nuestras lenguas,
cuando una de ellas, el aragonés, está en peligro de
extinción, poner en valor nuestro riquísimo patrimonio
cultural y dotarnos de un servicio público de justicia
de calidad donde nuestro derecho civil foral sea la
línea maestra. Queremos el autogobierno para recuperar
nuestra dignidad como pueblo, construir un futuro
solidario y, con los otros territorios de la España
plurinacional, ir hacia una Europa federal.
Pensamos, señor presidente, que en algunos momentos
el carácter progresista se ha visto detenido, nunca
sabremos las razones, como por ejemplo en la reforma del
IRPF, en la reforma laboral y en la de educación, donde
nuestro voto fue la abstención porque encontramos
asuntos que para nada nos parecían un paso adelante y
aparecían demasiados titubeos con la enseñanza
concertada y temas como el de la religión. Tenemos
nuevos retos, como la ley de dependencia, que necesita
un elemento básico para poder ser eficaz, la
financiación, y usted ya la ha prometido. Por esa línea
de radical compromiso hay que acabar con la violencia
contra las mujeres, terminar con la dura realidad de la
generación que sobrevive con menos recursos que sus
padres -los jóvenes mileuristas-, tomar en serio la
situación del profesorado, igual en la enseñanza media
que en la universitaria, la escolar o la primera
enseñanza. Ayer confirmó la mejora de las pensiones de
las viudas españolas y una política justa para con los
inmigrantes y no confundirlos miserablemente con las
bandas de delincuentes por puras razones electorales.
Señor presidente, ¿qué vamos a hacer con el Sahara?
¿Se va a solucionar el tema de los trabajadores
autónomos con la nueva ley que promete el Gobierno?
¿Cuándo los jóvenes y no tan jóvenes podrán acceder a
una vivienda digna? ¿Qué pasa con la Sociedad Pública de
Alquileres? Le pedimos que radicalice su actitud frente
a una ley para el control internacional del comercio de
armas. ¿Vamos a hacer algo con la condonación de la
deuda externa, con las nuevas tecnologías y con el
software libre? ¿Sabe, señor presidente, que hay
millones de usuarios de videojuegos que no tienen
regulación legal y que en su mayoría exaltan la
violencia? ¿Por qué estamos tan lejos de cumplir con
Kioto a pesar de que su ministra de Medio Ambiente
combate contra tirios y troyanos? ¿Sabe usted que en las
calles hay mucha gente que reclama una ley de protección
de los derechos de los animales y de las mascotas
domésticas? Dijo Gandhi: dime cómo trata un pueblo a los
animales y te diré cuál es su moral.
Como gentes de izquierdas somos inconformistas,
críticos y exigentes, pero sabiendo siempre quiénes son
nuestros compañeros de camino y quiénes nuestros
defenestradores de todas las ilusiones. Por eso nos
sigue preocupando el declive rural y nos interesa
incentivar la vida de las personas de esos núcleos para
un reequilibrio territorial y que se beneficie el campo
de Daroca, Gúdar-Javalambre o la Ribargoza, pero también
el Bierzo, el Pallars o el Priorato, junto con las
tierras extremeñas o sorianas.
Señor presidente, desde Aragón reclamamos una deuda
del Gobierno de más de 400 millones de euros por mermas
de ingreso a través de leyes del Gobierno central.
Exigimos que en el nuevo reparto de fondos europeos y en
el Fondo de Compensación Interterritorial se tenga en
cuenta el criterio de envejecimiento y despoblación del
territorio, ya que por el método actual se deja fuera a
toda la provincia de Teruel con un sarcasmo realmente
increíble. ¿Van a renegociar el Plan Miner, que nos ha
hecho perder a las comarcas mineras de Aragón más de 250
millones de euros, de modo curioso, ya que les quitan la
ayuda porque cumplen las normas exigidas? ¿Se entiende
esto? Queremos recordarle que aquí mismo usted confirmó
un plan especial con Teruel. ¿Se ha dormido en los
ministerios? Creemos que hay que reanimarlo.
Con el agua queremos que se ponga una aplicación a la
nueva cultura del agua y reclamamos la unidad de cuenca
como solución al rifirrafe que políticos interesados
sacan a la palestra. Señor presidente, en Aragón hemos
conseguido soluciones de consenso entre el llano y la
montaña con proyectos alternativos a Santaliestra y el
Matarraños¿? ¿Por qué no podemos hacer lo mismo para
Bardenas, Monegros y el reino de los Mallos de Riglos y
la Jacitania? ¿Por qué no impulsar las regulaciones
internas de riegos del Alto Aragón y las cinco villas
mejorando la financiación de la modernización de los
regadíos? Hay temas que parecen cansados por lo
reiterativos, pero, señor presidente, reclamamos la
creación del patronato del archivo de la Corona de
Aragón, que ya ha visto cuatro leyes orgánicas que se
ignoran de un modo increíble, como increíble es el
derrotero a que nos ha conducido la actitud del señor
obispo de Lleida ignorando las sentencias del Vaticano y
negándose a restituir las 113 piezas que permanecen en
su diócesis. Históricamente, cuando una jerarquía de la
Iglesia desobedecía las sentencias del Vaticano era
excomulgada. Ahora resulta que no solo no le obliga a
cumplir la sentencia al señor obispo, sino que el
Parlamento de Cataluña le apoya.
Nos preocupa. Somos fronterizos. Nos conocemos de
largo y en mi tierra hay gente que ya está usando esta
debacle eclesiástica en un intento de radicalizar la
catalanofobia. Muchos años de educación, cultura y
convivencia, se pueden venir abajo si este tema no se
soluciona. Y la solución es que cumpla el señor obispo
la sentencia, que se deje de parafernalias y que los
partidos catalanes atiendan otros temas mucho más
importantes que este.
Nosotros seguimos también como ahora ocupándonos de
temas importantes: las infraestructuras, por ejemplo.
Reclamamos una red de cercanías ferroviarias para una
ciudad y un entorno de más de 700.000 habitantes.
Seguimos con usted y con su antecesor también reclamando
el Canfranc, que fue un sueño europeo de unos
visionarios y que ahora se encuentra malherido por
Francia y olvidado por el Gobierno central, a pesar de
que el secretario de Estado de nuestra tierra va una y
otra vez a su tierra natal a prometer que todo llegará,
pero son demasiados futuribles para un territorio que ve
cómo los sueños de Somport, Bielsa, Portalet y el túnel
de Benasque se quedan en un olvido interesado. ¿Cuándo
veremos el Plan estratégico de infraestructuras y
transportes para el 2006-2020? Tráigalo al Congreso,
señor presidente, para señalar las carencias y exponerle
sin ninguna acritud. Queremos incluir en este plan la
autovía de Huesca-Egea-Callús¿?)-Tudela, ya que esta
comarca de las Cinco Villas no tiene ni un solo
kilómetro de carretera estatal. Pedimos una salida al
mar del Bajo Aragón por el desdoblamiento de la N-232
entre El Burgo y Alcañiz y también entre
Mallén-Figueruelas, convirtiendo la N-II en autovía II.
Nos gustaría que se cumpliesen los plazos de la autovía
mudéjar. Su antecesor, cada vez que se lo recordaba, me
aseguraba que en el 2004 iría de Zaragoza a Teruel por
ella. Él se ha ido y yo no voy a Teruel por ella. Por
favor, cumplan los plazos al igual con el eje
Pamplona-Huesca-Barbastro-Lleida y el eje pirenáico.
Lleven adelante el corredor de velocidad de alta
ferroviaria entre Valencia, Teruel, Zaragoza y
Cantábrico. A Zaragoza y Aragón nos enfrentamos en la
Expo Internacional en el año 2008. Sabemos que el
Gobierno apoya este evento, pero hay temas como el
proyecto de Expo social, para ayuda y cobijo de los
miles de trabajadores que acudirán a Zaragoza estos
años. Nos gustaría también que el aeropuerto dejase ya
de una vez por todas de ser una base militar. El señor
Bono nos prometio compensaciones junto a algunos otros
temas, pero se fue y nos dejó con la amarga miel de la
desilusión en los labios. Nos gustaría que el nuevo
ministro, señor Alonso, se comprometiese a seguir lo
iniciado. Entiendo, señor presidente, que han sido
demasiados temas y muchas peticiones, pero cuando somos
pocos y se nos escucha también poco tenemos que
aprovechar esta situación para poner la voz de una
tierra que sale adelante con su esfuerzo y con escasas
ayudas históricas, porque somos un pueblo poco zalamero,
poco lamedor de los poderes y nos jugamos siempre la
historia a una sola carta. Muchas las hemos perdido,
pero nunca hemos perdido la dignidad como pueblo. Y con
esa misma dignidad seguiremos apoyándole en todos
aquellos temas trascendentales y progresistas para la
mejor gobernación de este país, como lo hemos venido
haciendo hasta ahora, aun soportando, a veces,
incompresibles actitudes de algunos de sus compañeros en
la gobernación aragonesa que incumplen palabras dadas y
acarrean pactos antinaturales para asombro de muchas
gentes progresistas.
Begoña LASAGABASTER (EA)
Señor presidente del Gobierno, señorías, inicio esta
intervención en nombre de Eusko Alkartasuna aludiendo a
la novedad de este debate. Por primera vez asistimos a
esta cita anual parlamentaria sin aludir a la losa de
ETA, y aunque somos conscientes de que todavía no
podemos abordar la cuestión desde la perspectiva que da
el tiempo y la historia, con rigor y responsabilidad
podemos decir que existe una luz al final del túnel.
Señorías, ahora estamos en un momento crucial para el
futuro. Un momento en el que debemos hablar de conceptos
claves como identidad, nación o Estado, y todo ello a la
búsqueda de soluciones y acuerdos que permitan el mayor
respeto de todos y para todos.
Este debate resulta ya urgente, no solo por lo que
pueda derivarse de una coyuntura determinada, o por las
reflexiones que determinados Parlamentos nos presentan
para su estudio en esta Cámara, que ya de por sí sería
suficiente, sino porque es un debate que quedó pendiente
desde la transición, un debate que por las complicadas
circunstancias no pudo ser resuelto y que durante muchos
años no ha querido abordarse por falta de voluntad
política. Algunas voces han señalado que este problema
no existe. Contestando a quienes niegan la realidad me
gustaría decirles que los ciudadanos lo único que
quieren es que se respete su identidad, sentirse cómodos
en su sentimiento de pertenencia a una Nación, sea cual
sea, a un pueblo, a una realidad nacional, quieren que
su identidad, que conlleva lengua, historia, acervo
cultural, cultura, no sea puesta en cuestión
constantemente o negada porque no tienen la protección
de un Estado. Debemos conseguir el respeto de todas las
identidades en la convivencia desde la diversidad.
A lo largo de estos dos años hemos sido protagonistas
en esta Cámara de la presentación de cuatro propuestas
de distintos Parlamentos de comunidades autónomas. En
todas ellas ha habido elementos comunes de reflexión:
identidad, nuevas realidades como la inmigración, la
igualdad, la Unión Europea, o el blindaje de
competencias. Cada Parlamento ha adoptado las soluciones
que ha estimado mejores. Por ejemplo, en materia de
identidad el Parlamento Vasco se refirió a la Nación
Vasca, Valencia al Reino, Cataluña a la Nación, o
Andalucía a la realidad nacional. Pero no todas estas
propuestas han recibido el mismo trato por parte de esta
Cámara, esta ha sido la gran diferencia. Mientras que
las propuestas de Valencia, Cataluña y Andalucía han
sido objeto de diálogo y debate, la de Euskadi solo
recibió un no rotundo. Las razones que se esgrimieron
para ese rechazo al diálogo realmente se han
desmoronado. Hoy, además de analizar lo ocurrido, nos
corresponde mirar hacia delante.
Como ya señalé el año pasado en este mismo debate,
más pronto que tarde las fuerzas políticas vascas van a
volver a plantear el debate, un debate en el que se
trabajará con elementos y principios que ya se recogían
en la propuesta del Parlamento Vasco. ¿Cuándo? Cuando
los partidos que representan a los ciudadanos puedan
estar todos en la mesa, porque es a ellos, a los
distintos representantes de los ciudadanos vascos, a
quienes les corresponde decidir el momento, los
procedimientos, los contenidos y los ritmos de trabajo,
a nadie más. Confiamos en que nadie vete este
procedimiento democrático y que nadie se excluya del
mismo.
Señorías, desconozco el resultado de ese debate pero,
en aplicación de un principio básico irrenunciable, debe
respetarse lo que allí se acuerde, por consenso o por el
tradicional principio de toda democracia de mayorías y
minorías, sea cual sea el acuerdo de procedimientos que
sobre esta materia haya sido pactado.
Señor presidente del Gobierno, competitividad,
educación, I+D+I, empleo, igualdad, pensiones,
integración de los inmigrantes, seguridad para todos los
ciudadanos, son objetivos que compartimos y hemos
colaborado con ustedes desde una aportación
constructiva. Ahora bien, hemos discrepado en ocasiones
en los modelos a seguir, y en especial en la
uniformización de los mismos.
En el ecuador de esta legislatura alrededor de un 32
por ciento de los proyectos de ley que se han presentado
en esta Cámara han sido objeto de enmiendas de los
distintos grupos por razones competenciales. La razón,
señor presidente, por la que traigo a colación esta
cuestión es por la auténtica necesidad de buscar
garantías bilaterales para el futuro, para que no vuelva
a ocurrir lo anterior, y este va a ser uno de los
elementos clave para la negociación y acuerdo del futuro
marco jurídico-político de Euskadi. Bien es verdad, como
siempre ha señalado Eusko Alkartasuna, y hoy también lo
hemos hecho, que la garantía final siempre la van a
tener los ciudadanos vascos, como es evidente.
Me voy a referir a una última cuestión sensible y
difícil, la situación de la justicia en sentido amplio,
desde la justicia como poder independiente hasta la
justicia como servicio público al ciudadano.
Por cierto, a quienes crean que esta reflexión es
fruto de las circunstancias coyunturales, no sé si de
esta tarde, les remito a los “Diario de Sesiones” de los
debates de años anteriores, en los cuales ya
manifestábamos y advertíamos desde Eusko Alkartasuna
nuestra honda preocupación. Y cuando hablamos de
justicia nos referimos a la responsabilidad que tiene
este Parlamento para garantizar que las leyes respeten
principios básicos tales como humanidad de las penas, no
retroactividad de leyes penales y sancionadoras,
principio de proporcionalidad o respeto a la integridad
física de cualquier persona, independientemente de su
situación procesal.
Nuestra obligación es revisar aquellas leyes que no
cumplen estos criterios, y me temo que en muchos casos
no lo estamos haciendo. Seguimos manteniendo reformas
legislativas reaccionarias llevadas a cabo en épocas
pasadas que en dos años debieran haber sido objeto de
profundas modificaciones. ¿Podemos seguir manteniendo
una incomunicación de hasta trece días en prisión? Le
pido, señor presidente, un especial impulso en esta
materia. Pero también voy a hablar de la Justicia como
poder judicial independiente. Sé que es un tema de los
que se habla en privado, pero nunca en público. Lo cito
porque también esta Cámara tiene responsabilidad
colectiva en ello. En el año 2001, cuando se nos planteó
un pacto sobre el Consejo General del Poder Judicial que
iba a despolitizar la Justicia, como dice en su
exposición de motivos la Ley 2/2001 -dice literalmente:
cimentar un consenso que asegure que el Poder Judicial
actúe como poder independiente, unitario e integrado,
regido por una coherencia institucional comúnmente
aceptada que le permita desarrollar con la máxima
eficacia sus funciones constitucionales-, algunos, muy
pocos, nos opusimos, señalando que con el sistema que se
nos proponía no solo no se iba a despolitizar la
Justicia sino que este efecto se iba a agravar. Y el
tiempo nos ha dado la razón. Hoy una mera lectura de la
prensa nos da una idea de a dónde hemos llegado. Ya se
habla, por ejemplo, de miembros del Consejo General del
Poder Judicial del Partido Popular o de otros partidos.
Observamos -y no hablaré de la función jurisdiccional,
en la que no entro- que hay un sector de la judicatura
muy localizado que hace intentos de politizar la
Justicia y no podemos permitirlo; como no podemos
permitir que el presidente del Consejo General del Poder
Judicial no colabore con este Parlamento, y esto también
hay que decirlo aquí.
Por último, no quiero dejar de referirme a la
política penitenciaria. Necesitamos un debate en
profundidad. En las cárceles hay un aumento de internos
del 37 por ciento, y ya decía la señora Gallizo,
directora general de Instituciones Penitenciarias, al
inicio de esta legislatura, que si esto para cualquier
sistema con estas carencias es una barbaridad, para el
nuestro es casi una catástrofe. En esta importante
materia le solicitamos, además de un profundo debate,
tres cuestiones claves. Primera, cumplimiento del
Estatuto de Gernika en el apartado 14 del artículo 10,
cumplimiento de la ley, transferencia de esta materia.
Segundo, provisionalmente, hasta que podamos hacernos
cargo de cómo organizar -como dice el Estatuto de
Gernika- la política penitenciaria, o al menos su
ejecución, solucionar la grave situación de Martutene,
Basauri y Nanclares de Oca, que no reúnen las mínimas
condiciones de higiene y dignidad para quienes están
internos. Tercero, acercamiento de las personas privadas
de libertad a su entorno familiar y social. Hoy es
evidente que me refiero solo a aquellos con los que no
se cumple este principio inspirador, evidentemente solo
a un sector: a los presos de ETA. Lo hacemos así porque
consideramos que es un principio inspirador para
conseguir la reinserción, pero además porque este
alejamiento supone una condena a personas, familiares de
presos que no han cometido delito alguno. Señor
presidente, para Eusko Alkartasuna esta es una cuestión
exclusivamente de cumplimiento de la legalidad y no está
ligada a contrapartidas de otra naturaleza. Hoy nos
gustaría, señor presidente, que aquí y en esta tribuna
nos garantizara el cumplimiento de este principio.
Señoras y señores diputados, señor presidente,
concluyo como empecé. Tenemos ante nosotros la
responsabilidad de hacer política con mayúsculas, de
actuar más allá del corto plazo y, en definitiva, ser
capaces de diseñar una relación de convivencia y respeto
para las generaciones futuras.
Uxue BARKOS (NB)
Señorías, señor presidente del Gobierno, el de hoy es
un debate que deja para una próxima sesión el que, sin
duda, es el eje central de la acción política. Me
refiero, lógicamente, al proceso de paz. Es por eso que,
a pesar de que tendremos un Pleno dedicado a ello -cuya
fecha nos encantaría conocer, sin mayores sobresaltos-,
nos parece fundamental tratar determinadas cuestiones
básicas. Lo primero, señor presidente del Gobierno, es
repetir hoy -un año después- lo que ya le adelantó
Nafarroa-Bai en el debate de 2005. Tendrá en nosotros,
en Nafarroa-Bai, compañeros -no voy a decir leales; en
el Pleno de hoy lo hemos oído con profusión- firmes y
empeñados en hacer este camino hacia la paz. Un año
después no todos pueden decir lo mismo. Me refiero a
aquellos que han centrado este tiempo -no era difícil
preverlo- en resucitar aquel apocalíptico: Navarra,
moneda de cambio, tratando de dibujar peligros irreales
para entorpecer el proceso. Y digo peligros irreales
porque, señorías, el futuro de Navarra está sola, única
y exclusivamente en manos de los hombres y mujeres de
Navarra y de nadie más. Eso sí, para ello, lógicamente,
hay que reivindicar claro y muy alto lo que Nafarroa-Bai
tiene como lema primero y ha repetido en esta tribuna en
multitud de ocasiones: el derecho de los ciudadanos a
decidir y a que se respete siempre su decisión. Por eso
y en esta misma línea nos van a tener enfrente -y lo
decimos desde ya- quienes pretendan utilizar el nombre
de Navarra para entorpecer el proceso de paz con
planteamientos de réditos partidistas. Por ello, señor
presidente, hoy queremos empezar diciendo: mire bien sus
compañeros de viaje para este viaje. Por nuestra parte,
en ese empeño firme hacia la paz nos vamos a empeñar en
pedir todos los gestos necesarios a todas las instancias
concernidas en este primer escenario; gestos que, a
nuestro entender, deben resultar especialmente generosos
en estos momentos para con las víctimas. Ya lo anunció
usted mismo hace unas semanas en Baracaldo. Eso es
prioritario y lo compartimos, pero hay otros ámbitos de
dolor que atender. Lo señalaba la señora Lasagabaster y
yo quiero incidir también en ello. Señor presidente, si
hemos de acometer el proceso de paz con generosidad y
con valentía y, por supuesto, sin discusión, desde la
justicia y desde la legalidad, hoy más que nunca es
necesaria una política penitenciaria de acercamiento
que, además de cumplir con la legalidad vigente,
posicione al Gobierno en la vanguardia del proceso de
paz. Y ese posicionamiento de vanguardia nos parece
fundamental en este momento, un gesto que se adelante en
el cumplimiento de la legalidad pertinente; vanguardia
con respecto a las víctimas -lo he dicho ya antes; lo ha
expresado usted sin ambages de ningún tipo; ha dado a
conocer su intención, la suya y la de su partido-,
además de reconociendo la aportación de las víctimas en
este proceso, en forma de reconocimiento en el preámbulo
de la Constitución. Esta es una reforma en la que vamos
a participar en positivo porque esperamos señor
presidente -y aquí quiero añadir un tema nuevo- un
reconocimiento tan amplio y concreto como real de lo que
el colectivo víctimas del terrorismo supone en la
historia más reciente del Estado español. No podemos
aceptar que todo se resuma en un solo tipo de
terrorismo, en terrorismo con un solo nombre. El 11 de
marzo de 2004 nos dejó la constatación dramática de que
se equivocaban quienes se empeñaban en mirar hacia un
solo lado, y hoy, dos años después, aquel día
espeluznante nos recuerda también que la violencia no
tiene un solo nombre. Y digo también porque otras muchas
víctimas igualmente golpeadas, igualmente dignas nos lo
vienen recordando desde hace más de medio siglo.
Señor presidente, en el ecuador de la legislatura,
tengo que preguntarle por la posición de su Gobierno en
torno a la ley de la memoria histórica. Es uno de sus
compromisos de campaña y legislatura, pero es mucho más:
es la esperanza de ver reconocidos en dignidad los
derechos de muchos, pero, sobre todo, presidente, de
quienes nos han legado a nuestra generación el espíritu
más entusiasta, el espíritu más combativo y el espíritu
más digno de la democracia.
Nadie como aquellos que hoy reclaman la recuperación
de la memoria histórica puede atribuirse el mérito de
haber guardado el espíritu de la democracia en los
peores años. Por lo tanto, a nadie como a ellos les
debemos la devolución de la dignidad. Señor presidente,
les debemos una ley y Nafarroa-Bai entiende que debe ser
en esta legislatura; una legislatura para la que usted
ha planteado siempre la reforma desde el cambio
generacional. Le propongo que hagamos ese salto, que
recupere la dignidad de aquella generación que hoy
reclaman sus hijos y empiezan a reclamar sus nietos. Nos
parece que es hora de hacer ese salto. Seguramente no es
una cuestión de mayorías aritméticas -en cualquier caso
tiene usted sobradas mayorías aritméticas para llevar a
cabo una iniciativa de ese calado en la Cámara- pero es
una cuestión de mayorías cualitativas, de una mayoría
que recoja el sentir de quienes no pueden seguir siendo
perdedores. Algunos dirán que aquello está ya olvidado.
Nosotros entendemos que quienes a día de hoy, 31 de mayo
de 2006, siguen buscando partidas de defunción -y esto
ocurre, lo sabemos todos- no pueden tener nada olvidado.
Es curioso pero esta es una actitud que usted ha
mantenido sin complejo alguno y con enorme contundencia
en el reconocimiento a los derechos de otros núcleos de
la población. Me estoy refiriendo a la situación de los
inmigrantes. Acometió sin complejos una política de
regularización y hoy centra el eje de su política de
inmigración en involucrar a los miembros de la Unión en
un asunto europeo; un asunto de solidaridad que nada
tiene que ver con problemas de mafias y de inseguridad.
Quería señalarlo específicamente esta tarde en la
Cámara, primero, porque entendemos que mezclar
inmigración y mafias es una absoluta grosería
intelectual -quien lo haya hecho- y, segundo, porque de
este totum revolutum difícilmente vamos a conseguir
medidas efectivas. Por lo tanto, apoyo a la política que
se ha planteado desde el Gobierno. El asunto de
inmigración requiere medidas de control pero
fundamentalmente -y lo apuntaba usted ayer- medidas de
solidaridad y este es un reto europeo. En este sentido,
señor presidente, nos preguntamos si las actuaciones de
cara a comprometer a Europa en este ámbito no han
llegado tarde. Quiero que insista en este punto y, sobre
todo, saber si en estos momentos es suficiente el
compromiso asumido por la Unión Europea. En cualquier
caso, no es este el único compromiso que nos interesa.
En el ámbito europeo existen compromisos en otras áreas
fundamentales para la cohesión social de los Estados
miembros y, entre ellos, las lenguas. También lo dijo
ayer aquí, no largamente pero sí lo apunto. Las lenguas
minoritarias europeas cuentan con una carta para su
promoción y recuperación de la que el Estado español
participa y, debo decirlo, con compromisos muy
ambiciosos. Este compromiso -hay que reconocerlo en la
Cámara- lo firmó el Gobierno de Aznar y es, como digo,
el más ambicioso. Creo sinceramente que no podemos
esperar menos de usted señor presidente. Se impone, por
tanto, esta pregunta: ¿Asume usted los compromisos
firmados por España en lo que a promoción y protección
de las lenguas minoritarias respecta? Lo digo porque
este compromiso es esencial, por lo que me voy a detener
si el tiempo me lo permite y me lo permite. No lo
decimos solo nosotros, también lo dice la Unión Europea,
cuyos organismos competentes han denunciado un caso que
quiero traer hoy al Pleno de la Cámara; un caso
clamoroso, único en Europa como es el Euskera en
Navarra. Denuncia Europa la acción nefasta del Gobierno
foral en este ámbito. Señor presidente, no voy a caer en
la tentación de solicitar una actuación que suponga
injerencia alguna en el Gobierno de mi comunidad pero si
le diré -y aportaré la documentación a quien lo desee-
que su Gobierno está obligado a responder a la
persecución que se impone a una lengua europea. Digo
persecución porque si no de qué otro modo se puede
entender que en toda la rivera de Navarra existan desde
hace lustros centros docentes con el único sustento real
-no simbólico, sino real- de los padres del alumnado,
que no constituyen un grupo de furibundos de la
educación privada, al contrario, son un grupo amplio de
padres que tienen a gala estar enormemente orgullosos
haber elegido para sus hijos, educación en Euskera. Todo
esto a pesar de que la administración les niega el pan y
la sal o simplemente otras instancias administrativas no
conocen o miran para otro lado. Digo persecución cuando
la única radio en Euskera que emite en Pamplona y su
comarca -300.000 ciudadanos- tiene que ver un año tras
otro denegado su acceso a las subvenciones oficiales a
pesar de los requerimientos de la justicia. Señor
presidente, en el Estado español hoy hay lenguas
perseguidas en términos administrativos, según le estoy
dibujando.
También merece una actuación efectiva en ese intento
de dar un salto generacional al actual modelo de Estado,
salto generacional que se hace especialmente patente en
el terreno de las lenguas, pero no solo. En materia
energética, y en el ecuador de la legislatura, la
posición de su Gobierno sigue teniendo una asignatura
pendiente a nuestro entender, sigue sin acometerse una
política firme de reconversión de las centrales térmicas
de carbón y, al mismo tiempo, siguen produciéndose
permisos administrativos para nuevas centrales en zonas
que no requieren mayor consumo. Ocurre en muchos puntos
del Estado, esto es cierto, también en Navarra y
concretamente en la localidad de Castejón, que traigo
como ejemplo para ilustrar este dato, donde, si su
Gobierno no lo impide, vamos a ver multiplicada por dos
la implantación de centrales térmicas duplicando una
producción que ni la actividad industrial ni el consumo
doméstico lo requieren. Señor presidente, al día de hoy
estamos lejos de cumplir con los compromisos de Kioto,
pero con casos como éste lo estaremos todavía más al
término de su legislatura. Hoy queremos compromisos
suyos en temas como éste y en otros retos.
Voy terminando, señor presidente. Recientemente
aprobó esta Cámara a instancias de Nafarroa Bai una
moción que insta a su Gobierno a varias medidas
tendentes a hacer frente al problema de la
deslocalización. Yo espero que su Gobierno atienda a ese
requerimiento que su propio grupo apoyó, pero todavía
más, yo espero hoy -Nafarroa Bai lo espera- no solo para
Navarra, pero sí muy especialmente, un apoyo fundamental
a las infraestructuras de aquellas zonas, como es el
caso de la circunscripción que yo represento, como es el
caso de Navarra, que tienen un serio déficit en esta
materia. Espero hoy, señor presidente, un compromiso
serio en materias como la conexión navarra a la alta
velocidad en el eje Cantábrico-Mediterráneo como punto
fundamental para el desarrollo socioeconómico de sus
ciudadanos.
Termino, señorías, señor presidente del Gobierno.
Estas son cuestiones que nos parecen pendientes en el
ecuador de la legislatura para las que Nafarroa Bai
espera -hoy sí- no tanto cifras, como compromisos.