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Radio Huesca


 

 

 

 

 

 
Marcelino Iglesias en el Congreso de los Diputados
 

La unidad en el discurso ha sido la tónica dominante de las intervenciones de los tres representantes de las fuerzas políticas aragonesas, Marcelino Iglesias, Gustavo Alcalde y José Ángel Biel, quienes han basado su defensa de la reforma estatutaria en el amplio consenso alcanzado en Aragón y en la trayectoria histórica de la Comunidad.


CALENDARIO

La toma en consideración ha tenido 283 votos a favor, ninguno en contra y 10 abstenciones (Chunta Aragonesista, Nafarroa, BNG y Esquerra). Tras esta aprobación se abre un periodo de enmiendas de 30 días. La Comisión Constitucional del Congreso debatirá, a puerta cerrada, el texto final (la ponencia con 11 diputados estudia el texto y las enmiendas presentadas, bajo la Presidencia de Alfonso Guerra). El Congreso ratificará en pleno el texto ya cerrado; el Senado deberá dar su aprobación; en torno a abril, el Congreso dará el visto bueno definitivo. Posteriormente se publicará en el Boletín Oficial del Estado.

El discurso de Marcelino Iglesias ha sido el siguiente:

Las Cortes Generales inician hoy los debates para la reforma del Estatuto de Autonomía de Aragón. Somos la quinta Comunidad Autónoma que afronta este trámite y lo hacemos con un aval singular: es el primer Estatuto que llega a esta Cámara sin ningún voto en contra en su Parlamento territorial.

Me atrevería a decir, por tanto, que podemos hablar de un modelo aragonés de reforma. Un modelo que ha permitido que ninguno de los cinco grupos políticos representados en las Cortes de Aragón, y que también cuentan con representación en estas Cortes Generales, se hayan opuesto al texto que hoy debatimos.

Una reforma que tiene sus precedentes en la pasada legislatura autonómica. En marzo de 2003, las Cortes aragonesas aprobaron por unanimidad un dictamen sobre la profundización de nuestro autogobierno. Entre sus conclusiones recogía explícitamente la necesidad de afrontar la reforma estatutaria.

El texto que hoy sometemos a su consideración ha sido elaborado íntegramente por una ponencia con diputados de todos los grupos parlamentarios aragoneses. El resultado ha sido un texto sin oposición política; sin conflictividad y con el respaldo del pueblo aragonés.

Llegamos a este momento cuando acaban de cumplirse 24 años de la aprobación de nuestro primer Estatuto, que nos permitió recuperar las instituciones de autogobierno. Podemos entender las circunstancias que España vivía a comienzos de los años 80 y que condicionaron el desarrollo del Estado Autonómico. Pero nuestra sensación, en demasiadas ocasiones, era que no se entendía e incluso se penalizaba nuestra lealtad a España.

Las actitudes centrífugas de algunos de nuestros vecinos han ocupado en exclusiva el debate político territorial durante la etapa democrática. Aragón, que puede exhibir su incuestionable identidad histórica y su sentimiento colectivo de país, se vio, por el contrario, relegado a un estatus de Comunidad Autónoma con un desarrollo institucional y político lento e insuficiente. Quiero aprovechar la presencia en esta Cámara para recordar que el desarrollo autonómico en España se ha llevado a cabo a diferentes ritmos. Aragón fue encuadrado en la vía estatutaria lenta, lo que generó frustración.
Esa frustración pretendemos que concluya con el nuevo Estatuto. Para los aragoneses ya no es aceptable una España de dos velocidades. Aragón se ubica en la zona geográfica que ha soportado mayores tensiones políticas en nuestro país y el conjunto del Estado debe entender que somos una pieza de estabilidad necesaria e imprescindible en este contexto.

Como he dicho, los aragoneses hemos sentido durante años que no se reconocía, e incluso se penalizaba sistemáticamente nuestra lealtad al proyecto común.

Cuando hablamos de autonomía, hablamos de bienestar de los ciudadanos. En Aragón hemos tardado casi 20 años en asumir las principales competencias y eso se ha traducido en un menor desarrollo económico y social. Los ciudadanos han percibido que cuando nos hemos equiparado al resto de Comunidades, hemos dado un salto cualitativo en nuestras posibilidades y expectativas.

El texto estatutario que hoy debatimos tiene el ánimo de situarnos en pie de igualdad con otras Comunidades y contempla las peculiaridades propias de un territorio singular como el aragonés.

En primer lugar, reconoce la diversidad lingüística de Aragón, y los derechos de utilización de los hablantes, de las lenguas y modalidades lingüísticas propias en los correspondientes territorios. Recoge un catálogo de derechos y deberes de los aragoneses, ampliado en relación a los contenidos de la Constitución de 1978.

Otro de nuestros hechos diferenciales es que somos un territorio fronterizo con Francia. El Pirineo central es la última frontera física real en el interior de la Unión Europea. Una barrera infranqueable que nos aísla y cuyas conexiones no hemos sido capaces de modernizar en 25 años. Esta frontera interior condiciona el desarrollo socioeconómico y la seguridad en los transportes terrestres en toda la Península Ibérica. Los Estados deben comprometerse activamente en la solución de este problema.

El nuevo Estatuto, en materia de financiación autonómica, tiene en cuenta la estructura territorial y poblacional, y muy especialmente el envejecimiento, la dispersión y la baja densidad de población, así como los desequilibrios territoriales.

El texto mantiene la referencia a la formalización de un convenio económico financiero con el Estado, en el marco del artículo 157.3 de la Constitución, ya recogido en el Estatuto vigente que esta Cámara aprobó en 1996. Un convenio que deberá contemplar el esfuerzo fiscal de Aragón y atender singularmente los criterios de corresponsabilidad fiscal y solidaridad interterritorial.

La reforma recoge asimismo la nueva organización territorial que hemos construido en los últimos años en Aragón. Las comarcas se han consolidado como entes supramunicipales para la prestación de servicios, habiendo asumido competencias autonómicas en servicios sociales, cultura, deporte o medio ambiente, entre otras.

La reforma del Estatuto de Aragón da un tratamiento especial a la política hidráulica, uno de los elementos fundamentales de nuestro desarrollo socioeconómico. Lo hacemos apelando al principio de unidad de cuenca, de acuerdo con lo dispuesto en la Directiva Marco del Agua de la Unión Europea.

Ante los análisis sesgados que pretenden distorsionar la realidad de nuestro texto, quiero hacer referencia a dos aspectos que me parecen fundamentales para que entiendan nuestra posición en materia hidráulica. El artículo 72.3 del nuevo texto reformado dice textualmente: La Comunidad Autónoma participará y colaborará en la planificación hidrológica y en los órganos de gestión estatal de los recursos hídricos y de los aprovechamientos hidráulicos que pertenecen a cuencas hidrográficas intercomunitarias que afecten a Aragón.

Y el siguiente apartado del mismo artículo señala que “la Comunidad Autónoma emitirá un informe preceptivo para cualquier propuesta de obra hidráulica o de transferencia de agua que afecte a su territorio”.

Como comprobarán, el texto mantiene el máximo respeto hacia las competencias que corresponden al Gobierno de España en la planificación hidráulica y reclama, porque las Comunidades Autónomas también somos Estado, nuestra participación en la toma de decisiones.

He iniciado mi intervención refiriéndome al sentimiento de frustración que el Estatuto de 1982 generó en la sociedad aragonesa. No querría concluir sin mostrar mi confianza en que las Cortes Generales, sin merma de sus competencias constitucionales, serán sensibles y respetuosas con el texto elaborado por los representantes políticos de los aragoneses.

No entenderíamos modificaciones de esta propuesta que no sirvieran para reforzar el consenso político alcanzado en Aragón.

Hemos presentado una reforma con la que pretendemos que el Estatuto no sea nunca más un freno para nuestras aspiraciones y para nuestra ambición como pueblo. Los aragoneses hemos demostrado nuestra capacidad de autogobierno y queremos ejercerla al máximo nivel que permite nuestra Constitución.
Este texto es ambicioso y a la vez respetuoso con el conjunto. Refleja la expresión de nuestra manera de ser aragoneses y españoles, sin ningún complejo.

No necesitamos de debates estériles acerca de nuestra identidad. Nos sentimos cómodos en España y en Europa. Y al mismo tiempo, los aragoneses tenemos un fuerte sentimiento autonomista.

Conjugamos perfectamente nuestra doble pertenencia a Aragón y a España. Somos españoles porque somos aragoneses y eso es lo que dice la reforma de este Estatuto.

Como dice la Exposición de Motivos del texto que sometemos hoy a su consideración: “El presente Estatuto sitúa a Aragón en el lugar que, como nacionalidad, le corresponde dentro del Estado español y de la Unión Europea, y dota a la Comunidad Autónoma de los instrumentos precisos para seguir haciendo realidad el progreso social, cultural y económico de los hombres y mujeres que viven y trabajan en Aragón”.

El autogobierno de Aragón “prosigue la exposición de motivos- se fundamenta en la Constitución, así como en los derechos históricos del pueblo aragonés que, en el marco de aquélla, dan origen en este Estatuto al reconocimiento de una posición singular de nuestra Comunidad Autónoma en España.

Con la prudencia que nos caracteriza a los aragoneses, con un alto grado de consenso, las Cortes de Aragón han remitido un texto que pretende ser referente para las nuevas generaciones de aragoneses. Un Estatuto que evitará que nunca más, los aragoneses nos sintamos españoles de segunda.

José Ángel Biel

En este preciso momento de la Historia de España, de la que Aragón con doce siglos de Historia es parte consustancial, traemos ante los poderes generales del Estado una propuesta de Estatuto de Autonomía, acordada en Aragón por cinco grupos políticos, y con ningún voto en contra.

Que partidos tan distintos como PSOE, PP, IU y el PAR (a quien represento en este acto) hayamos dado nuestro voto afirmativo a la propuesta de Estatuto, y el quinto, CHA, se abstuviera, hacen del caso de Aragón un caso único en España y por tanto histórico.

No convertir el Estatuto en arma arrojadiza ha sido un acierto que quiero agradecer a todos los partidos de Aragón, desde mi posición aragonesista y de centro. Y, si sus Señorías, me lo permiten, también desde mi condición de ex diputado de las Cortes constituyentes de 1977.

La consigna “duro con ese, que es de aquí”, empezamos a superarla en Aragón.

Señorías: este es el Estatuto posible que quiere y necesita Aragón. Desearíamos que fuera también el Estatuto de este Parlamento. Queremos que Aragón crezca en España, porque cuanto mayor sea la presencia de Aragón en España, mejor será para Aragón, para España y para sus Señorías.

Velen, pues, para que esta propuesta no se modifique a la baja, por muchos argumentos más o menos técnocráticos, que no políticos, quieran alegar en el trámite parlamentario.

Señorías, tampoco nos gustaría que nuestro Estatuto fuera de peor condición que otros. No nos hagan eso a los aragoneses ¡!. Eso sí que sería inconstitucional ¡! ….. y una decepción más.

Traigo ante sus Señorías una propuesta de Estatuto de Autonomía que no es una mera Reforma del vigente, sino un texto nuevo en su articulado y en su contenido.

Consta de un Título Preliminar y nueve Títulos desarrollados en 115 artículos, frente a los 61 artículos del vigente texto.

Eso da idea, por tanto, del cambio que su aprobación va a suponer para el autogobierno de Aragón.

Nos encontramos ante un proyecto estatutario que a diferencia de otros, no nace con vocación reglamentista, no es intervencionista, y regula lo necesario en un Estatuto, es decir las normas básicas del autogobierno de Aragón tal y como exige el artículo 147 de la Constitución.

Estas normas básicas de autogobierno posteriormente serán desarrolladas mediante las leyes que aprueben las Cortes de Aragón y las Cortes Generales, todo ello dentro del actual sistema constitucional.

Precisamente por que el nuevo Estatuto de Aragón se limita a regular lo básico, se trata de un estatuto flexible que se adaptará con facilidad a los nuevos cambios de la sociedad que sin duda se producirán.

El nuevo estatuto también es ambicioso y sitúa a Aragón en la primera línea de las Comunidades Autónomas con mayor autogobierno. El avance es muy importante y servirá para consolidar el Estado autonómico en España, si bien todavía puede avanzarse más dentro del marco constitucional.

Importante es destacar que sobre el nuevo Estatuto no hay ni una sombra de duda sobre su constitucionalidad y en esto hemos coincidido todos los partidos políticos en Aragón. Es respetuoso con la Constitución española y ejemplo en la aplicación y desarrollo del Estado autonómico. Creemos tanto en ella que nos duele que no se desarrolle con mayor generosidad por parte de los poderes generales del Estado. La fuerza de esta propuesta que hoy debatimos y la de su desarrollo hacia el futuro, está en la Constitución y en el acuerdo aragonés con el que se presenta aquí.

La propuesta mantiene los aspectos más autonomistas del Estatuto vigente, como son la definición de Aragón como nacionalidad, la referencia a que Aragón no renuncia a sus derechos históricos, el tratamiento del Derecho Foral y la cultura aragonesa o el convenio económico financiero con el Estado. Porque tenemos claro que en España la autonomía política favorece el desarrollo equilibrado y desde el punto de vista del Estado, esta forma de compartir el poder político recoge mejor la pluralidad de intereses territoriales y sociales, haciendo que las comunidades se sientan partícipes del proyecto común y de su desarrollo.

Por primera vez en nuestro Estatuto se introduce un catálogo de derechos de los ciudadanos aragoneses que complementan los que ya les reconoce y garantiza la Constitución española.

Entre estos derechos que el nuevo Estatuto reconoce debe destacarse por razones evidentes,el derecho a disponer del abastecimiento de agua en condiciones de cantidad y calidad suficientes para atender sus necesidades presentes y futuras.

Este proyecto de Estatuto mantiene el diseño institucional de la Comunidad Autónoma pero perfecciona su regulación y profundiza en sus poderes.

Así las Cortes de Aragón decidirán la convocatoria de un referéndum para futuras reformas estatutarias (art. 115); el Presidente de Aragón podrá acordar la disolución anticipada de las Cortes sin las limitaciones actuales (art. 52); el Gobierno tendrá la facultad de dictar Decretos-Leyes (art. 44); y el Justicia además de la Administración autonómica supervisará la Administración Local e incluso a las empresas privadas que gestionan servicios públicos (art. 59).

En materia de Justicia el nuevo Estatuto incorpora el olvidado recurso de casación en material foral y consolida al Tribunal Superior como el órgano que culmina la organización judicial en Aragón, sin perjuicio de las competencias del Tribunal Supremo.

El nuevo Estatuto exige que el conocimiento acreditado del Derecho propio de Aragón sea mérito preferente para el nombramiento de magistrados y jueces en Aragón.

También se otorga rango estatutario al Consejo de Justicia de Aragón, como órgano territorial del Consejo General del Poder Judicial.

Sin duda uno de los mayores logros de este Estatuto es el acuerdo alcanzado en relación con las competencias de la Comunidad Autónoma.

El nuevo marco competencial que contiene el nuevo Estatuto reconoce a la Comunidad Autónoma 60 competencias exclusivas, 15 compartidas y 14 ejecutivasque incrementan sustancialmente el actual nivel de autonomía.

Se incluyen nuevas competencias como la policía autonómica, políticas de igualdad social, biomedicina y genética, seguridad privada, servicios de contenido audiovisual, protección de datos de carácter personal, policía de dominio público hidráulico en aguas intracomunitarias, consultas populares, sistema penitenciario y la ejecución de obras de interés general mediante mecanismos de colaboración con el Estado, entre otras.

Sin embargo, todavía la Constitución da margen para un mayor avance, especialmente en las competencias de ejecución, de tal forma que la Administración autonómica se convierta definitivamente en la Administración ordinaria del propio Estado en el territorio de la Comunidad Autónoma. En este sentido puede y debe avanzarse por ejemplo en competencias como la de inmigración, gestión de los aeropuertos de interés general (aeropuerto de Zaragoza) y la gestión tributaria, todo ello en necesaria coordinación y colaboración con el Estado.

En esta línea el nuevo Estatuto ya reconoce que la Administración aragonesa ostenta la condición de Administración ordinaria del Estado en Aragón en la medida en que le sean transferidas las funciones ejecutivas que todavía ejerce la del Estado.

Otro aspecto importante en relación con las competencias es la definición que se realiza de las competencias exclusivas, compartidas y ejecutivas, lo que sin duda es imprescindible para una correcta articulación del Estado autonómico. La exigencia de que en las competencias compartidas la legislación básica del Estado debe fijarse por ley es razonable y necesaria, ya que los abusos del Estado a la hora de fijar la misma han sido continuos, vaciando de contenido las competencias autonómicas a través de Reales Decretos e incluso Órdenes Ministeriales.

A diferencia de otros proyectos de reforma de su Estatuto de autonomía el proyecto aragonés no sigue la técnica del blindaje competencial consistente en una descripción detallada y minuciosa del contenido de cada competencia.

Desde Aragón se ha optado por un método más esencial, manteniendo la técnica de la enumeración de los distintos títulos de competencia, precisando su contenido sólo en aquellos aspectos que se han considerado relevantes y adoptando una cláusula de cierre que establece el principio general de que las competencias se entiendan asumidas por Aragón en la totalidad de su contenido conforme a la Constitución. (Art. 80).

Esta técnica entendemos que tendrá la ventaja de ser más flexible y responde al contenido propio que debe tener un Estatuto de Autonomía.

Respecto de la organización territorial y gobierno local se reconocen a los municipios, las comarcas y las provincias como base de su estructura territorial y local. El nuevo Estatuto supone un avance muy importante en las competencias en materia de régimen local, que debe ser definitivamente una competencia exclusiva de la Comunidad Autónoma de Aragón.

También la ciudad de Zaragoza es protagonista en el nuevo Estatuto ya que se declara como capital de Aragón y dice que tendrá un régimen especial establecido por Ley de Cortes de Aragón (art. 87).

Otro de los rasgos novedosos que caracteriza el nuevo Estatuto aragonés es el principio de colaboración con el Estado y con las demás CC.AA. a través de órganos multilaterales y bilaterales.

También se recoge en el Estatuto la participación de Aragón en los asuntos relacionados con la Unión Europea, en las materias de su competencia.

En materia de financiación, no se alcanza el modelo de cupo que, por historia, le debería corresponder a Aragón, pero con el nuevo Estatuto se gana en autonomía financiera. Se reconoce a la Comunidad Autónoma una mayor capacidad normativa y una mayor participación en la gestión tributaria, previéndose la creación de una Agencia Tributaria de Aragón que se coordinará con el Estado a través de una organización común creada mediante concierto (Art. 105 y 106).

La participación en los ingresos del Estado no se cuantifica, pero se exige en su aplicación que se atienda al esfuerzo fiscal de Aragón, su estructura territorial y poblacional, así como a sus desequilibrios territoriales.

Pero no debe olvidarse que la competencia para garantizar la solidaridad entre todas la Comunidades Autónomas le corresponde al Estado según el artículo 138 CE y no es el Estatuto el instrumento adecuado para su desarrollo.

En el nuevo Estatuto no se renuncia al convenio económico-financiero con el Estado que ya recogía en la reforma del Estatuto de Aragón de 1.996 y que sistemáticamente ha incumplido el Estado.

En materia de infraestructuras, se exige que para las inversiones del Estado en Aragón se tenga en consideración, con carácter prioritario, el territorio (les recuerdo a sus Señorías que las carreteras y ferrocarriles en Aragón son más caros por ser más largos).

El agua, elemento de esencial importancia para Aragón, se tiene muy presente en el nuevo Estatuto ya que además de reconocerse como un derecho para los aragoneses (art.19.1) y ampliarse sus competencias (art. 73), se adoptan cautelas para evitar una nueva amenaza del trasvase del Ebro.

Y como garantía de las necesidades de agua presentes y futuras de Aragón, se cuantifica una reserva de agua para uso exclusivo de los aragoneses de 6.550 hm3.

Otro tema que preocupa en Aragón y que ha creado un cierto conflicto es el Archivo de la Corona de Aragón, ante el peligro de disgregación que supone la regulación contenida en la Disposición Adicional Decimotercera del Estatuto de Cataluña.

Para evitar este desafuero contra la unidad del Archivo de la Corona de Aragón, el nuevo Estatuto de Aragón adopta dos medidas necesarias y urgentes: una estableciendo que hasta la constitución del Patronato del Archivo de la Corona de Aragón no podrá aplicarse ninguna norma ni adoptarse medidas relativas al citado Archivo con la única excepción de las destinadas a su gestión ordinaria, y otra, que exige la participación preeminente de Aragón en el Patronato del Archivo de la Corona de Aragón.

Y tampoco olvida el nuevo Estatuto los bienes que la Diócesis de Barbastro-Monzón reclama a la Diócesis de Lérida en cumplimiento de los decretos del Vaticano y del Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica. Así, según el art. 22 del nuevo Estatuto, los poderes públicos aragoneses desarrollarán las actuaciones necesarias para hacer realidad el regreso a Aragón de todos los bienes integrantes de su patrimonio cultural, histórico y artístico que se encuentran fuera de su territorio.


Gustavo Alcalde

Gustavo Alcalde, por su parte, ha asegurado como recogía Aragón Press que este Estatuto “es la prueba de que sabemos hacer las cosas de otra manera, construyendo desde lo que nos une y no desde lo que nos separa”, así como de que “sabemos llegar a acuerdos cuando se sustentan en bases nacionales y no en experimentos explosivos”.
Alcalde ha hecho también referencia al amplio apoyo recogido por el texto en el Parlamento aragonés y al sentimiento de pertenencia a España, “no como una reivindicación patriótica sino como una evidencia de que compartimos un proyecto común”. Además, ha negado que ésta es una iniciativa legislativa “cuyo principio y fin sea exclusivamente Aragón”.
El objetivo de esta reforma es, según el presidente del PP Aragón, “consolidar el actual modelo de organización territorial y aprovechar al máximo los cauces que brinda para que Aragón avance”, por lo que se ha buscado lograr el máximo nivel competencial “para conseguir un beneficio real y un respaldo político y social lo más amplio posible”.
“Estamos ante una reforma muy seria, medida y equilibrada, ejemplo de pacto, que apuesta por el desarrollo autonómico” y cuyo mayor valor “es el sentido común, una virtud que debería ser suficiente para que estas Cortes Generales respetaran la voluntad de la mayoría de la Comunidad aragonesa”.
Para finalizar, ha resaltado tres aspectos “primordiales”: el agua, “que no puede seguir siendo un elemento de confrontación y un arma arrojadiza entre territorios”; la financiación, ya que considera que “no existe autonomía real sin recursos suficientes”, y el tratamiento que da al Archivo de la Corona de Aragón, “joya documental de la Edad Media que, bajo ningún concepto, se puede disgregar”.


El socialista Diego López Garrido ha hablado de Aragón como ejemplo de consenso y como antesala de lo que puede ser España como Estado Federal.


Ángel Pintado, del Partido Popular, ha aprovechado para denunciar cuestiones como los problemas de desarrollo de Teruel, la crisis del campo aragonés, fuga de proyectos empresariales importantes,...


José Antonio Labordeta, de Chunta Aragonesista, ha interrogado al Partido Socialista y al Partido Popular pidiéndoles explicaciones sobre por qué se niegan a que competencias que tienen otras Comunidades Autónomas no las pueda desarrollar Aragón.
 

 

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